sábado, 25 de julio de 2009
Elprisma.com
Vlas con Bashir, filme de guerra sin la típica mirada gringa
Ari Folman siempre imaginó Vals con Bashir como un documental animado. De hecho, siete de nueve personajes son reales, y sólo dos no dieron sus nombres verdaderos para cuidar su identidad ante los recuerdos que revelan. Porque la película, nominada a un Óscar a mejor película extranjera y ganadora de 22 premios internacionales, está hecha a base de recuerdos de soldados israelíes, específicamente combatientes de la primera guerra contra el Líbano, en la década de 1980. Todo empieza una noche en un bar, donde un amigo le dice a otro que tiene una pesadilla en la que lo persiguen 26 perros. Ese sueño tiene que ver con experiencias de la guerra que ha olvidado misteriosamente, y que con la ayuda de varios amigos reconstruye a manera de flashes que tejen el drama de la historia.
Para Folman, los cuatro años en que estuvo inmerso haciendo la película fueron, además, cuatro años de terapia psicológica. Él mismo formó parte del ejército en la época y tuvo que lidiar con ese tipo de recuerdos. De hecho, Vals con Bashir es una curiosa metáfora sobre su vida y el cine: después de estar en el ejército, Folman decide darle la vuelta al mundo, pero desistió pronto de la idea y, para no defraudar a sus amigos, se inventó el viaje a través de cartas desde una pensión del sudeste de Asia. Así, decidió estudiar cine, y después de varias películas como Comfortably Numb (1991) -sobre la guerra del Golfo-, Clara Hakedosha (1996) -sobre una novela del escritor checo Pavel Kohout-, Made in Israel (2000) -un cuento futurista acerca de la búsqueda del último nazi- y su primera incursión en la animación, The Material That Love is Made of (2004) -sobre diversas teorías acerca de la evolución del amor-, volvió a la guerra que vivió antes de estudiar cine con Vals con Bashir, una película animada de una forma dispendiosa: primero fue rodada en video en un estudio y se montó como un largo de 90 minutos.
Después se hizo un storyboard con 2.300 dibujos que fueron animados con una mezcla de animación por Flash, de animación clásica y animación 3D, sin usar el rotoscopio -instrumento en el que se vuelve a pintar la imagen de video-, sino que cada dibujo fue creado por el director artístico David Polonsky y tres asistentes. Una verdadera obra de arte hecha cuadro por cuadro que nadie se puede perder.
